🏔️ RESIDENCIA PASIVA EN ANDORRA
Una de las residencias más exclusivas de Europa, pensada para inversores y personas con rentas pasivas que buscan vivir en Andorra sin desarrollar actividad laboral en el país.
📌 ¿QUÉ ES LA RESIDENCIA PASIVA?
La residencia pasiva en Andorra es un permiso de residencia dirigido a personas que no trabajan ni desarrollan actividad económica en el país.
Está especialmente pensada para inversores, rentistas, jubilados o personas con ingresos procedentes del exterior que desean residir en Andorra y beneficiarse de su entorno fiscal y calidad de vida.
💰 REQUISITOS ECONÓMICOS PRINCIPALES
Para obtener la residencia pasiva es necesario cumplir con una serie de requisitos financieros exigentes, orientados a garantizar la autosuficiencia del solicitante.
- Depósito obligatorio: aproximadamente 50.000 € ante la Autoridad Financiera Andorrana (AFA).
- Depósito adicional: alrededor de 10.000 € por cada familiar a cargo.
- Inversión mínima: al menos 600.000 € en activos andorranos o internacionales admitidos (inmuebles, participaciones, fondos, etc.).
⚠️ Estos importes deben mantenerse mientras se conserve la residencia.
🛂 DURACIÓN Y OBLIGACIONES
- Residencia inicial válida por 1 año.
- Renovable por periodos de 2 años y posteriormente 10 años.
- Obligación de residir en Andorra al menos 90 días al año.
- No se permite trabajar ni ejercer actividad económica local.
A pesar de la denominación “pasiva”, sí se exige una presencia mínima real en el país.
⚖️ RESIDENCIA FISCAL EN ANDORRA
La residencia pasiva permite acceder a la residencia fiscal en Andorra, siempre que se cumplan los criterios fiscales:
- Permanecer más de 183 días al año en Andorra.
- Tener el centro de intereses económicos en el país.
- No ser residente fiscal en otro Estado.
El sistema fiscal andorrano ofrece:
- IRPF máximo del 10 %.
- Dividendos y plusvalías generalmente exentos.
- IGI (IVA) del 4,5 %.
🧠 PERFIL IDEAL Y ERRORES COMUNES
La residencia pasiva está pensada para perfiles muy concretos:
- Inversores con patrimonio elevado.
- Rentistas con ingresos recurrentes del exterior.
- Jubilados con pensiones altas.
- Personas que buscan fiscalidad competitiva dentro de Europa.
Errores frecuentes:
- Creer que no es necesario pasar tiempo en el país.
- No planificar correctamente la salida fiscal del país de origen.
- Confundir residencia pasiva con permiso para trabajar.
📌 CONCLUSIÓN
La residencia pasiva en Andorra es una opción exclusiva y exigente, pero muy atractiva para quienes cumplen los requisitos económicos y desean una residencia estable, segura y fiscalmente eficiente.
No es una solución universal, pero encaja perfectamente en estrategias de protección patrimonial y planificación fiscal europea.
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